Y la gracia ilumina el rostro de ella; Que yo concibiera el tipo de la inocencia En esta niña bella e imaculada. *** Peregrina del cielo, pálida estrella, Exiliada de la eterea transpariencia, Su origen no puede ser aquella De nuestra trite y misera existencia. *** Tiene la celeste e ingenua hermosura Y la luminosa aureola sacrosanta De una vision del cielo, cándida y pura; *** Y, cuando los ojos para el cielo levanta, Inundados de mistica dulzura, Ni parece mujer,- parece santa. |
| Adelino Fontoura |
| Traducido por Alejandro Ponce |
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