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Cierto día mirando un cuadro de Jesús en la pared,
me reconfortó el recordar que El se encuentra siempre ahí. De pronto, ví que estaba algo torcido y decidí enderezarlo. Cuando lo quité, vi un pequeño clavo en la pared, que era el que sostenía el cuadro.
Pensé entonces que era un ejemplo de cómo debo comportarme siempre,
pues el clavo no se ve, sino que solamente está ahí, pequeño, humilde,
escondido, desapercibido, y mostrando siempre el rostro de Jesús para
que otros lo recuerden a El y no al clavo que le sostiene. Después de todo, sin el clavo el cuadro no se sostendría, o sea que es muy importante, pero los trabajos importantes muchas veces son los menos reconocidos en público. De la misma forma, el que sirve es más importante que el se sienta a comer, por ende, tratemos de ser siempre los más importantes...sirviendo a todo aquel que lo necesite! Y sigamos el ejemplo de aquel que se hizo hombre para servirnos y salvarnos a nosotros. |