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EL SABIO Y EL NIÑO |
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En el lejano oriente había un sabio. Este hombre tenía la sabiduría en plenitud. Había dedicado toda su vida a tener esa sabiduría. Pero en el mismo lugar también había un niño. Este niño quería engañar al viejito sabio. Y para conseguirlo, tomaba diferentes objetos entre sus manitas, iba con el sabio y le decía:
- haber viejillo sabio, ¿ qué tengo entre mis manos ?. El niño comenzó a desesperarse porque cada vez que se presentaba con este sabio, le adivinaba las cosas que tenía entre las manos:
- tienes una canica. Es lógico que en ese árbol encuentre un nido, pues bien, buscaré el nido. Obviamente en ese nido tendrá que haber pajaritos, pues bien, tomaré un pajarito entre mis manos e iré con el sabio y le preguntaré: haber, viejillo sabio, ¿ qué tengo entre mis manos ?.
Como el dice que es un sabio me dirá: tienes un pajarito.
Entonces yo le preguntaré: ¿ está vivo o está muerto ?.
Si el me dice, está vivo, lo voy a comenzar a apretar hasta matarlo
abriré las manos y le diré, no, mira está muerto. Y cuando a los niños se les mete algo a la cabeza hasta no lograrlo, así es que el pequeño busca el árbol, encuentra el nido, también encuentra el pajarito lo toma entre su manos y....
- a ver viejillo sabio, ¿ qué es lo que tengo entre mis manos ?. |